Cómo escribir sobre algo a lo que ni yo misma quiero poner palabras. Es como si de alguna forma quisiera mantenerlo en secreto, para mí – para mis “adentros” como dicen las abuelas -. Y es que dentro de mí es donde se debe quedar. Porque es donde pertenece y donde hace su función. Me emociono mientras escribo esto. Porque fue tanto, y tan bonito lo que me pasó durante mis 9 días de retiro en esta bonita casa y familia en la preciosa región de Pokhara en Nepal…

Sólo ver la habitación – la luz mágica que entraba y la paz que se respiraba – ya sabía que allí iba a ser feliz. Al pasar las horas lo tenía cada vez más claro: hacer yoga, meditar, comer sano y súper bueno, leer y conocer a gente nueva (¡un cúmulo de lo que más me gusta hacer en el mundo!), descansar y respirar… era todo lo que tenía que hacer  y además con las vistas más bonitas que he tenido nunca desde un alojamiento: rodeada por completo de árboles, plantas tropicales y el sonido de los pájaros que nos conectaba con la naturaleza cada vez que nos olvidábamos de ella.

El horario del retiro – podéis verlo aquí – no podía ser más perfecto, levantándonos a las 6:00am con el sonido del gong y los singing bowls y despidiéndonos del día a las 8pm con la meditación de silencio – consistía en mirar fijamente una vela en la sala a oscuras durante los 27 minutos escuchando este profundo Mantra:

 

Lloré y me emocioné escuchándolo una, dos, tres… tantas veces. Fue algo muy puro. No puedo sentirme más agradecida de lo que viví. De toda la sabiduría que nos enseñaron los increíbles profes de yoga y meditación, y toda la gran familia de Purna Yoga – donde me enamoré especialmente de las mujeres, a las que más admiré por su fuerza y sonrisa perenne -, y entre todo, aprendí que Namaste significa para ellos “we are the same”.

Me emociono de nuevo sólo al pensarlo.  Y es que le doy gracias al universo por tener la oportunidad de vivir lo que viví.

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How to write about something that I do not even want to put words. It is as if I somehow want to keep it secret, for me – for my “insiders” as the grandmothers say -. I also believe that within me is where it should be. Because it is where it belongs and where it does its job. I get excited as I write this. Because it was so much and so beautiful what happened to me during my 9 days of retreat in this beautiful house and family at the beautiful region of Pokhara in Nepal…

Just the first moment I saw my room – the magic light coming in and the peace that breathed – I knew I was going to be happy there. As the hours passed it became increasingly clear: doing yoga, meditating, eating healthy and yummy, reading and meeting new people (a cluster of what I like to do most in the entire world!), resting and breathing … was everything which I had to do and also with the most beautiful views I have ever had from an accommodation. Surrounded entirely by trees, tropical plants and the sound of birds that connected us with nature whenever we forgot about it.

The retreat schedule – you can see it here – could not be more perfect, waking up at 6:00 am with the sound of the big gong and singing bowls, and saying goodbye to the day at 8pm with the silence meditation – staring at a candle in the room in the dark for the 27 minutes listening to this deep amazing Mantra:

What I came to cry and get inside with that mantra is something I can not explain, it was just so pure. I can not feel more grateful for what I lived. From the incredible teachers of yoga and meditation, and the whole great family of Purna Yoga – where I especially fell in love with women, whom I admired most for their strength and everlasting smile – I learned that Namaste means in Sanskrit “we are the same “.

I get excited again just thinking about it. I thank the universe for having the opportunity to live what I lived.

 

NAMASTE,

Idoia.